¿Pruebas físicas Policía Nacional en Ávila? Aspectos a tener en cuenta...

Suena con fuerza que la convocatoría de este año se celebrará en la cidad de Ávila. Además, las pruebas físicas puede que se celebren allí como primera prueba, con lo que conlleva, que nos enfrentaremos a la realización de las pruebas físicas en unas condiciones bastante duras.

 

Como todos sabemos, es una ciudad con unas condiciones peculiares. Además de que coincida la realización de las pruebas en pleno invierno, debemos de sumar, la altitud de la ciudad con respecto al nivel del mar (mas de 1100 metros), las precipitaciones (con mas de 400mm al año, lo que se podría traducir en nieve) y la temperatura (en torno a los 4-7 grados de media). 

 

Todo en conjunto, hace que haya que tener varias cosas en cuenta para la realización de deporte en estas condiciones.

 

Desde RdP os ofrecemos este artículo interesante sobre la exposición a condiciones de frio extremas.

 

Introducción

La exposición a condiciones de frío extremas, pueden producir significantes deterioros fisiológicos y psicológicos. El frío es el principal estresante ambiental que afecta la naturaleza implícita de varios deportes de invierno (al aire libre). Este artículo discute de forma breve, los retos fisiológicos y provee algunos consejos prácticos y nutricionales para aquellos que entrenen ambientes extremadamente fríos (<0° Celsius o <32° Fahrenheit). Estas recomendaciones se exponen para poder prevenir problemas potenciales, tales como la deshidratación, hipotermia y la ingesta energética insuficiente. 

Respuestas fisiológicas y entrenamiento a bajas temperaturas

La climatización al frío es un proceso que no queda del todo entendido. La tolerancia al frío se ve significantemente influenciada por la cantidad de grasa corporal del individuo. Los humanos 
tenemos mucha menos capacidad de adaptación a largos períodos de exposición al frío que la exposición es al calor. Es decir, que los deportistas podremos adaptarnos más rápidamente para un evento como el París-Dakar que para un evento de larga distancia en tierras nórdicas.

 

En general, la respuesta de un atleta al frío puede tratar tres temas principales: aumentar la producción de calor, reducir la pérdida de calor y movilizar los combustibles metabólicos. La óptima preparación para la climatización al frío, requiere un entrenamiento a una intensidad moderada durante mayores períodos de tiempo. El calentamiento previo con un protocolo de corta duración y alta intensidad resultaría inefectivo.

 

Consideraciones Nutricionales

Brouns (1992) indica que el mantener un almacén energético adecuado y un equilibrado contenido de fluidos, debería ser el objetivo nutricional primario durante las competiciones atléticas en el frío.

 

Aunque puede que los atletas no suden en gran cantidad cuando están expuestos a bajas temperaturas, siguen teniendo la necesidad de consumir cantidades adecuadas de fluido antes y durante la competición.

 

Una cantidad considerable de fluido puede perderse mientras los atletas calientan y humidifican sus pasajes respiratorios. Aún así, la ingesta exagerada de agua podría suponer un problema, porque la vasoconstricción periférica (disminuyen el tamaño de los vasos sanguineos de la piel, por lo que llega menos sangre), podría además empeorar la diéresis inducida por el frío.

 

Idealmente, la ingesta de fluidos no debería exceder de 600-800 ml por hora en competición.

 

Vasoconstricción: Constricción de las fibras musculares lisas de los vasos sanguíneos, lo que produce una disminución del calibre de los vasos y un aumento de la presión sanguínea. Está regulado por el sistema nervioso y endocrino. Opuesto a vasodilatación. 

 
Una actividad tan simple como caminar por la nieve, requiere el doble de energía comparado con el caminar a nivel del mar a la misma velocidad. Una ingesta diaria de 4500 cal. ha mostrado ser ideal cuando el 70-80% de las fuentes calóricas provienen de alimentos ricos en hidratos de carbono. En ambientes fríos, el aumento del metabolismo de hidratos de carbono es sustancialmente mayor que de grasa. Por consiguiente, parece ser preferible para los atletas abastecer más hidratos de carbono que grasas en escenarios gélidos. Algunas investigaciones sugieren que alimentarse con hidratos de carbono con agua (30-100 gramos por litro) resultará con beneficios adicionales en el rendimiento.

 

Conclusión

Los retos fisiológicos y psicológicos para entrenarse en el frío, son factores con los que los atletas "invernales" se enfrentan regularmente. Los atletas deben ser conscientes de las señales previas que indican posibles lesiones relacionadas con el frío, tales como pérdida de la sensación en los dedos de los pies o una sensación de escaldamiento en la nariz o en las orejas. El calor corporal causado por los temblores y los movimientos físicos son respuestas inmediatas para compensar la reducción de temperatura corporal debido al frío. La mejora de la forma física y tomar los pasos preventivos en el entrenamiento y la nutrición, promoverán las defensas termoreguladoras del individuo contra el estrés frío. Se sugiere que el deportista debe poner mucha atención en la duración y la intensidad del entrenamiento, la adecuada hidratación y la correcta cantidad de calorías, procedentes predominantemente de una dieta rica en hidratos de carbono.