¿Cuántas vueltas al temario hay que dar? Por qué el método de vueltas se te olvida y qué hacer en su lugar
Dar vueltas al temario es el consejo más repetido de las oposiciones y, para mucha gente, el que más tiempo le hace perder. No porque repetir esté mal, sino porque releer no es repasar: abres el libro, lees «mayoría absoluta», piensas «es verdad» y te vas con la sensación de saberlo cuando en realidad acabas de leerlo, no de recordarlo. Aquí te explico qué falla, qué es el método de arrastre y cómo hacer repaso activo de verdad: en papel y en el móvil.
Por Antonio Ferre, CEO de El Rincón del Policía. · Actualizado el 10 de octubre de 2026, después del examen de la promoción 43.
- Las vueltas fallan por el orden, no por la repetición: cuando llegas al tema 45, el tema 1 llevaba meses sin tocarse.
- Releer da sensación de saber, no conocimiento. Lo que ancla un dato es sacarlo de la cabeza con el libro cerrado.
- No se repasa todo: el contexto se estudia una vez, los datos de examen se repasan siempre.
- Arrastre en vez de vueltas: cada tema vuelve a los +1, +3, +7 y +21 días, mientras sigues avanzando con los nuevos.
Qué es el método de vueltas
El método de vueltas consiste en estudiar el temario de principio a fin y, al acabar, volver a empezar por el primer tema. Cada pasada completa es una «vuelta», y la idea es que cada vuelta vaya más rápido que la anterior: la primera te cuesta tres meses, la segunda dos, la tercera tres semanas. De ahí el consejo que habrás oído mil veces: vueltas, vueltas y más vueltas, y cuantas más, mejor.
Y no es un método absurdo. Funciona razonablemente bien cuando ya tienes el temario dominado y lo que haces es mantenerlo caliente. El problema es que se recomienda igual al que lleva ocho años opositando y al que empezó en septiembre, y para el segundo es una trampa.
El problema no es tu cabeza: es la curva del olvido
Para explicarlo en clase uso siempre la misma imagen. Imagina que tu memoria es un edificio con varias plantas, y que tú estás arriba. En la planta de arriba está lo que puedes rescatar al instante: lo que estudiaste ayer, lo que te marcó mucho, el dato que acabas de repasar. Según pasa el tiempo sin tocar una información, esa información baja plantas. Sigue ahí, pero te cuesta más bajar a buscarla y subirla. Y si baja demasiado, un día vas a por ella y ya no está.
Esto es una analogía, no un mapa del cerebro
Las «plantas» son una forma de contarlo. Lo que sí está medido desde los experimentos de Hermann Ebbinghaus (1885) es la curva del olvido: lo que aprendes hoy se te va muy rápido los primeros días y luego más despacio. Y lo que aplana esa curva no es volver a leerlo, sino volver a recordarlo espaciado en el tiempo.
Con esto delante, mira qué le pasa a una vuelta. Empiezas por el tema 1 y acabas en el 45. Cuando estás en el 45, el tema 1 lleva meses sin que lo toques: ya se cayó varias plantas. Así que cuando vuelves a empezar no estás repasando el tema 1, lo estás reaprendiendo casi desde cero. Y mientras lo reaprendes, el tema 45 empieza a caerse. Esa es la cinta de correr en la que se pasan años muchos opositores: siempre estudiando, nunca con el temario entero disponible a la vez.
A base de insistir, claro que acaba subiendo. Pero el coste es brutal: muchas horas para un resultado que llega tarde y desigual. Y el día del examen te preguntan por los 45 temas a la vez, no por el que llevas fresco.
Releer el temario no es repasar
Este es el punto que más cambia resultados, y el que más cuesta aceptar. Cuando te preguntan «¿cómo repasas?», la respuesta de nueve de cada diez es: me vuelvo a leer el tema. Y releer es la actividad de estudio que más sensación de dominio produce y menos memoria deja.
El motivo es sencillo: cuando el dato está delante de tus ojos, tu cerebro no tiene que hacer ningún trabajo. Lees «las leyes orgánicas se aprueban por mayoría absoluta del Congreso en una votación final sobre el conjunto del proyecto», te suena, y concluyes «esto me lo sé». No te lo sabías. Lo acabas de leer. Esa confusión entre reconocer y recordar es la que te revienta el examen: ahí no hay texto delante, solo tres opciones parecidas.
La prueba, en diez segundos
Cierra el libro y escribe en un papel el plazo máximo de la detención preventiva, la mayoría que exige una ley orgánica y en qué artículo de la Constitución está cada cosa. Si te sale solo, lo sabes. Si has tenido que abrir el libro para comprobarlo, no lo sabías: lo reconocías. Y en el examen no se reconoce, se contesta.
Lo contrario de releer es el repaso activo o recuperación activa: obligarte a sacar el dato de la cabeza antes de comprobarlo. Ese esfuerzo de bajar a buscarlo y subirlo es exactamente lo que fija la información. La primera vez lo clavas con una chincheta; la quinta, con cemento. Y cada vez que lo recuperas con esfuerzo, tarda más en volver a caerse.
Qué hay que repasar: el dato, no el contexto
El segundo error de las vueltas es que se repasa todo, y todo no hace falta. En una oposición como Policía Nacional o Guardia Civil, el temario tiene dos capas muy distintas:
- El contexto. Para qué sirve una ley, cómo se organiza una dirección general, por qué existe un procedimiento. Esto se estudia una vez y bien, y casi no se olvida, porque se entiende. Si entiendes cómo funciona el Gobierno, no necesitas repasarlo cada mes.
- El dato. Plazos, mayorías, edades, artículos, marcas, cuántas jefaturas hay, de qué unidad depende tal brigada. Esto no se entiende, se retiene, y es lo que se cae por la curva del olvido. Y es, casi siempre, lo que te preguntan.
De ahí que tengamos dos materiales distintos y no uno: el temario extendido para entender, con todo el contexto, y el megaresumido para repasar, con lo justo y los datos marcados. No son dos versiones del mismo libro para que elijas: van en este orden. Primero el extendido, para saber de qué va. Después el resumido, para no perderlo.
El método de arrastre: lo nuevo y lo de antes, el mismo día
El arrastre es la alternativa a las vueltas y la idea es muy simple: no esperas a terminar el temario para repasar. Cada día estudias materia nueva y arrastras lo que ya viste, justo cuando está a punto de caérsete. Así nada baja plantas sin que vuelvas a por él.
Los intervalos que usamos nosotros, y los que tiene programados el campus, son estos:
| Repaso | Cuándo | Para qué sirve |
|---|---|---|
| 1.º | Al día siguiente (+1) | Frena la caída fuerte de las primeras 24 horas, que es la más grande de todas. |
| 2.º | A los tres días (+3) | Confirma lo que aguantó y te dice qué datos no se habían fijado. |
| 3.º | A la semana (+7) | Lo pasa de «me suena» a disponible sin esfuerzo. |
| 4.º | A las tres semanas (+21) | Lo deja anclado durante meses. A partir de aquí basta tocarlo de vez en cuando. |
Los intervalos crecen a propósito. Repasar algo cuatro días seguidos es desperdiciar tres: todavía lo tienes arriba y no hay esfuerzo de recuperación, que es lo único que paga. El repaso rinde justo cuando empieza a costarte. Y un repaso bien hecho cuesta mucho menos que la primera pasada: en nuestros planes contamos un 40 % del tiempo que te costó estudiarlo la primera vez.
Vueltas y arrastre, uno al lado del otro
| Método de vueltas | Método de arrastre | |
|---|---|---|
| Cuándo repasas | Cuando terminas el temario entero. | Todos los días, un poco. |
| Qué repasas | Todo, otra vez y en el mismo orden. | Lo que toca ese día por fecha y lo que fallaste. |
| Cómo repasas | Releyendo. | Recordando con el libro tapado y comprobando después. |
| Riesgo | El primer tema se cae mientras estudias el último. | Si abandonas unos días, se te acumula la cola de repasos. |
| A quién le va bien | A quien ya domina el temario y solo lo mantiene. | A quien está construyéndolo, que es casi todo el mundo. |
Y sí, el arrastre tiene una pega honesta: si desapareces una semana, vuelves y te encuentras los repasos apilados. La solución no es reorganizar el plan entero, es atender primero el repaso más antiguo y seguir. Lo que llevaba más tiempo sin tocarse es lo que está más abajo.
Cómo se hace repaso activo en papel: la lámina roja
Hasta aquí la teoría es fácil de aceptar. El problema práctico es otro: ¿cómo repasas activamente un tema de 30 páginas sin tardar una hora en inventarte las preguntas? Porque si repasar te cuesta demasiado trabajo, no lo vas a hacer. Y un método que no haces no es un método.
La solución más elegante que conozco la llevan usando los estudiantes japoneses desde hace décadas, y es de una simpleza que da rabia: escriben los datos clave de sus apuntes con rotulador rojo o naranja y, cuando quieren repasar, ponen encima una lámina de acetato rojo. Bajo el filtro rojo, la tinta roja desaparece. Se queda el texto en negro —el contexto, la frase, la estructura— y se abre un hueco donde estaba el dato.
Eso es repaso activo en estado puro, y por una razón muy concreta: no te quita el contexto, te quita la respuesta. Sigues leyendo «las leyes orgánicas se aprueban por ____ del Congreso en una votación final sobre el conjunto del proyecto», así que sabes exactamente qué dato te están pidiendo. Pero tienes que bajar a buscarlo. No es un test de tres opciones donde puedes acertar por eliminación: o lo tienes o no lo tienes.
Puedes montarlo hoy mismo con tus propios apuntes: rotulador rojo para los datos de examen y una lámina de acetato rojo de papelería. Si ya subrayas por colores, encaja sin tocar nada —te lo cuento en detalle en el método de subrayado por colores—. Lo único importante es ser disciplinado con qué va en rojo: si pintas de rojo media página, al taparla te quedas sin contexto y no puedes recordar nada. En rojo va el dato, nunca la frase.
El modo Ghost: la lámina roja, pero en el móvil
La lámina de acetato tiene dos problemas: hay que llevarla encima y no se acuerda de nada. Tapas la hoja, aciertas doce datos de quince, y mañana vuelves a empezar con los quince. Así que lo hemos llevado al móvil, y de ahí sale el nombre de la nueva edición del megaresumido: la edición Ghost.
El megaresumido trae los datos de examen marcados en rojo, como siempre. Lo nuevo es que cada tema lleva un código QR: lo escaneas, se abre el tema en el móvil y pulsas activar modo Ghost. Todo lo que en el papel va en rojo desaparece. Tú vas cantando el dato de cabeza y lo vas destapando uno a uno para comprobar. Y cuando destapas uno, se queda destapado solo ese: no se te revela la hoja entera de golpe, que es justo lo que arruina el repaso.
Pruébalo sin comprar nada
En la ficha del libro hay una hoja de muestra con la que puedes activar y desactivar el modo Ghost para ver cómo se siente. Y en GHOST PLAY hicimos una demo jugable del mismo mecanismo: entras en un sector, tienes que recuperar los datos que esconde y abrir la puerta. Sin registro y en el navegador.
Ver la edición Ghost y la hoja de muestra · Jugar a GHOST PLAY
El modo Ghost va por usuario y se abre con el mismo correo con el que compras el megaresumido, porque es el megaresumido en pantalla. Lo que sí es gratis para todo el mundo es el otro QR de cada tema: las preguntas de exámenes oficiales de ese tema, en modo test y con la respuesta correcta. Eso también es repaso activo, y no te cuesta un euro.
Tu semana de repaso, en concreto
Para que no se quede en teoría, así se reparte una semana normal de estudio con arrastre. Los tiempos son orientativos; lo que importa es el reparto.
- Materia nueva (60-70 % del tiempo). Un tema o media lección del extendido. Aquí sí se lee, se entiende y se subraya: es la primera pasada.
- Repaso de arrastre (20-30 %). Lo que te toca por fecha: el +1 de ayer, el +3 del lunes, el +7 de la semana pasada. Con el resumido y el dato tapado, nunca releyendo el extendido.
- Test del día (10 %). Veinte o treinta preguntas mezclando temas viejos, no solo el de hoy. El test es un repaso activo que además te mide.
- Un día de la semana, sin materia nueva. Solo arrastre y simulacro. Es el día que te dice si el temario está disponible o solo reconocible.
Dos reglas que valen más que el reparto: lo que fallas vuelve antes —si un dato se te cae dos veces, no esperes al +21— y el repaso empieza por lo más antiguo, no por lo que tienes más a mano.
Los cinco fallos que más veo
- Repasar releyendo. Es el fallo madre. Si el dato está a la vista mientras «repasas», no estás repasando.
- Repasar el extendido. El extendido es para entender, y entender se hace una vez. Para repasar hace falta algo donde el dato esté aislado.
- Esperar a terminar el temario para empezar a repasar. Es precisamente lo que hace que el tema 1 no exista cuando llegas al 45.
- Repasar lo que te gusta. Todos volvemos al tema que llevamos bien porque da buena sensación. El repaso se decide por fecha y por fallos, no por gusto.
- Confundir horas con avance. Siete horas releyendo rinden menos que tres bien repartidas entre materia nueva, arrastre y test.
Y si acabas de quedarte a las puertas
Desde el examen del 26 de septiembre de 2026 me escribe mucha gente con un 5,5 o un 5,7, convencida de que le ha faltado tiempo. Casi nunca es tiempo. Suele ser que el temario no estaba disponible a la vez: los temas de la última vuelta salieron bien y los de hace cuatro meses, regular. Eso no se arregla estudiando más horas el año que viene; se arregla cambiando cuándo y cómo repasas.
Si quieres mirar tus números antes de decidir, tienes la nota de corte de 2026 y el ratio, y si lo que te falló fue el día del examen más que el temario, lee cuántas preguntas conviene contestar y cuándo arriesgar.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas vueltas al temario hay que dar para aprobar?
No hay un número, y buscarlo es el error. Dos personas con tres vueltas cada una pueden llegar al examen en estados completamente distintos según cómo hayan repasado. Lo que predice la nota no es cuántas veces has pasado por el temario, sino cuánto tiempo llevaba sin tocarse cada tema el día del examen y si puedes recuperar sus datos sin el libro delante.
¿Qué es el método de arrastre?
Estudiar materia nueva cada día y, a la vez, repasar lo ya estudiado en intervalos que crecen: al día siguiente, a los tres días, a la semana y a las tres semanas. En vez de pasadas completas al temario, cada tema tiene su propio calendario de vueltas, lo que evita que lo primero se caiga mientras estudias lo último.
¿Qué es el repaso activo y en qué se diferencia de releer?
El repaso activo consiste en recuperar la información de memoria antes de comprobarla: tapar el dato, decirlo y después destaparlo. Releer es tenerlo delante mientras «repasas». La diferencia importa porque releer produce sensación de dominio sin dejar memoria: reconoces el texto, pero no puedes recuperar el dato cuando no está escrito, que es la situación del examen.
¿Cómo repaso el temario sin perder una hora preparando el repaso?
Con el dato ya marcado de antemano. En papel, con los datos de examen escritos en rojo y una lámina de acetato rojo que los hace desaparecer. En pantalla, con el modo Ghost del megaresumido, que oculta esos mismos datos y te deja destaparlos de uno en uno. En los dos casos el material ya viene preparado: tú solo repasas.
¿El método de vueltas no sirve para nada entonces?
Sirve, pero más tarde de lo que se cuenta. Cuando ya tienes el temario construido y lo que haces es mantenerlo, las pasadas rápidas y completas son una forma cómoda de no dejarte nada. El problema es recomendarlo como método de construcción a quien todavía no tiene base: ahí lo que hace es repartir tu esfuerzo entre temas que se van cayendo por detrás.
¿Esto vale para cualquier oposición?
Sí. La curva del olvido no distingue de temarios. Funciona igual en Policía Nacional, Guardia Civil o Auxiliar del Estado, y cambia solo el material: necesitas un sitio donde los datos de examen estén separados del contexto para poder taparlos. Cuanto más memorístico es el temario, más diferencia hace.
Deja de dar vueltas
En el campus no eliges qué repasar: el plan te dice cada día qué materia nueva toca y qué temas te toca arrastrar, con los repasos a +1, +3, +7 y +21 programados solos. Y el megaresumido edición Ghost es el material con el que se repasa: los 45 temas con los datos de examen en rojo y desaparecidos en el móvil. Ya a la venta en PDF, con el modo Ghost incluido.
Ver el método en el campus → Ver el Megaresumido Ghost →Artículo sobre método de estudio. La «curva del olvido» remite a los trabajos de Hermann Ebbinghaus (1885) y el efecto del repaso activo y espaciado está documentado en la literatura sobre recuperación de memoria; la imagen de las plantas del edificio es una analogía didáctica, no una descripción del funcionamiento del cerebro. Los intervalos de +1, +3, +7 y +21 días son los que usamos en nuestros planes de estudio, no una regla universal: lo importante es que crezcan y que el repaso se haga con el dato tapado.